domingo, 18 de febrero de 2007

Me without you


Un tema de "El sueño de Morfeo".

"Dicen que soy
un libro sin argumento,
que no sé si voy o vengo,
que me pierdo entre mis sueños.

Dicen que soy una foto en blanco y negro,
que tengo que dormir más,
que me puede mi mal genio.

Dicen que soy
una chica normal
con pequeñas manías que hacen desesperar.
Que no sé bien
dónde está el bien y el mal,
dónde está mi lugar.

Y ésta soy yo,
asustada y decidida,
una especie en extinción
tan real como la vida.
Y ésta soy yo,
ahora llega mi momento,
no pienso renunciar,
no quiero perder el tiempo.

Y ésta soy yo
Y ésta soy yo

Dicen que voy
como perro sin su dueño,
como barco sin un mar,
como alma sin su cuerpo.

Dicen que soy
un océano de hielo,
que tengo que reír más
y callar un poco menos.

Dicen que soy
una chica normal
con pequeñas manías que hacen desesperar.
Que no sé bien
dónde está el bien y el mal,
dónde esta mi lugar.

Y está soy yo,
asustada y decidida,
una especie en extinción
tan real como la vida.

Y ésta soy yo,
ahora llega mi momento,
no pienso renunciar,
no quiero perder el tiempo.

Y ésta soy yo
Y ésta soy yo

No sé lo que tu piensas,
no soy tu cenicienta,
no soy la última pieza de tu puzzle sin armar.
No soy quien ideaste,
quizá te equivocaste,
quizá no es el momento.

Y ésta soy yo,
asustada y decidida,
una especie en extinción
tan real como la vida.
Y ésta soy yo,
ahora llega mi momento,
no pienso renunciar,
no quiero perder el tiempo.

Y ésta soy yo
Y ésta soy yo".

viernes, 9 de febrero de 2007

El poder de un abrazo


No habremos sido poc@s l@s que, escuchando o leyendo las noticias, nos hemos parado especialmente en el descubrimiento de dos esqueletos abrazados pertenecientes a hace 5000 años.

El hecho de que un abrazo sea noticia, es noticia en sí misma. Pero si profundizamos un poco más, llama la atención que hoy, como hace 5000 años, a pesar de lo diferente que son nuestras vidas, no hemos cambiado nada.

Es cierto que tenemos más conocimientos y, por ello, más capacidades, pero lo que fundamentalmente mueve al ser humano son los sentimientos hacia nuestros propios valores y hacia los demás.

Un abrazo hace 5000 años puede significar muchas cosas, pero exactamente las mismas que las que pueden significar hoy y, por lo tanto, podemos deducir que la esencia del ser humano no ha cambiado.

Así, me identifico con el abrazo de dos adolescentes de hace cinco milenios y con la forma de continuar su viaje, reflejo de la devoción del uno por el otro. En mi caso, reflejo de tod@s aquell@s que os seguis moviendo guiados por los que os hace únic@s desde la eternidad.

domingo, 28 de enero de 2007

Algunos domingos son así.


Las cosas no pasan porque sí. Todo tiene un por qué, pero a pesar de lo que nos espere en un futuro, no podemos olvidar que nosotros mismos influimos poderosamente sobre lo que nos va sucediendo día a día.

Así, somos los responsables del rumbo que tome nuestra vida en gran medida.

Es nuestro deber analizar o descifrar aquello que no entendemos sobre lo que nos sorprende, preocupa o desconcierta. Y, aunque no es un deber impuesto, sino aprendido, y aunque complique un poco más nuestra existencia, puede resultar muy gratificante (más adelante) habernos parado un momento, quizá, en contra de nuestros primeros impulsos.

En definitiva, hablo de la razón sobre la emoción. ¿Alguien dijo que crecer no cuesta trabajo?

Y dicho esto, decido pasar las próximas horas de esta tarde de domingo en el cine, je, je.

domingo, 14 de enero de 2007

Sobre alguna virtud.



Pasito a pasito, avanzo un poquito... Es lo que nos enseñan desde pequeños y quizá, de las cosas que más nos cuesta aprender.

Dicen que la paciencia es una virtud y, si paramos un momento, es fácil ver que la paciencia y el tiempo son grandes amigos que han puesto alguna vez las cosas en su lugar.

Así que, mientras la paciencia y el tiempo hacen su trabajo, me dedicaré a mirarme el ombligo un poco y otro poco a mirar cómo se lo miran los demás. Pero, luego, volveremos a nuestro ombligo.

Eso es lo que solemos pensar más de un@ cuando algo no marcha como nos gustaría, hasta que nos damos cuenta que hay que echar una mano a la paciencia y al tiempo.


Pero no es absurdo pensar que, en un primer momento, somos nosotros mismos los que tendemos la mano, lo que ocurre es que necesitamos que alguien esté al otro lado para cogerla.
Por eso existe gente a nuestro alrededor que nos demuestra cosntantemente que soporta con creces tantas "sorpresas" de cada uno de nosotr@s.


Se podría decir que tienen mucha paciencia y que lo podría hacer cualquiera que realmente gozara de ese don, pero no es así porque hay una diferencia. No es paciencia, es amor.

jueves, 11 de enero de 2007

Un salto del ángel


Ja!, ¡¡¡a estrivor, viento en popa a toda vela!!!

Es como dar un salto hacia el mar, de cabeza y tomando impulso desde una superficie inestable. Aunque no quieras, hay que hacerlo, y más vale que quieras si pretendes no volver la vista atrás.

Más adelante, según donde te llevara la marea y hacia donde navegaras, podrías volver a pisar esas mismas tierras, pero con una experiencia y una visión nuevas. Entonces, éstas u otras, podrían ser tierras amigas.

Se trata de aprender, de comprender y, básicamente, de luchar por la felicidad. Porque no, no suele venir sola.

jueves, 4 de enero de 2007

De repente, en mi propio laberinto.


Qué difícil es esto de sentir. Últimamente estoy comprobando cómo es cierto eso de que las cosas cambian de un día para otro. Lo complicado que es comprender lo que pasa a nuestro alrededor. Un día soy una princesa y al día siguiente, esa princesa muere. El por qué, lo respeto.

Comencé a querer a alguien que ha decidido volar para luchar contra antiguos demonios. Gracias por tu sinceridad. Gracias por tus gestos, tus miradas, tus sonrisas y tus palabras. Gracias por este regalo. Ahora me quedo aquí, con una parte menos de mí que te has llevado. Quizá regreses acompañando a las estrellas con las que te fuiste. Estaré en mi laberinto.

Mientras, seguiré en busca de mi lugar. Mientras, se me escapa la vida.

Sólo hoy miraré atrás, después, seguiré adelante.

Qué injusto querer y luego no querer.

Gracias por vuestras manos que, al estrecharse con las mías, me guían hacia la claridad.