Y te dicen:
- Es muy linda, disfrútala mucho
- Qué bonita, disfrútala que lo echarás de menos
- ¿Es buena, verdad? Disfrútala, que crecen muy rápido
Y así en todas las versiones imaginables.
Y yo, unos días estoy enamorada de ella y casi respiramos al mismo compás. Pero no es siempre así. Hay días grises en que su sonrisa me alegra el alma, pero no me siento con fuerzas para sonreirle, no encuentro de dónde disfrutar ahora que puedo. Y la culpabilidad crece dentro de mí. Es una cuesta arriba, larga y empinada.
¿Por qué no puedo disfrutarla como me desean?, ¿es que lo estoy viviendo de forma equivocada?, ¿por qué hay que sólo quiero estar sola?, ¿y por qué a la vez la soledad me va mermando?
Estos días existen y son para mi solita. Y para ella, por desgracia. No todo es maravilloso.
domingo, 23 de diciembre de 2018
Disfruta...
Soplado por Miriri a las 5:13
miércoles, 19 de diciembre de 2018
Retomando hábitos
Soplado por Miriri a las 6:23
domingo, 30 de agosto de 2009
Perderse en Asturias
Altos y finos troncos de árboles cubiertos de un manto de hojas bañadas en el rocío de la mañana, brillante cuando lo agita el viento, como un mar de lentejuelas en mitad de un frondoso paisaje de colores verdes y manantiales transparentes.
Cada paso se hunde en una alfombra de hierba a la vez que la humedad moja un poco más tus pies y, aún, el frío altera la calidez de la piel. A cada paso, el sol filtra sus rayos entre las ramas de los árboles que cubren aquel lugar y da luz a los peces e insectos que buscan su alimento sin descansar.
El agua fluye decidida, marcando el paso del tiempo y permitiendo la vida, dibujando a su paso un camino de contrastes, de ruidosos saltos de agua y suaves laderas.
Cualquier otra presencia humana estropearía la magia del entorno en ese instante. Instante en el que es fácil imaginar el juego de seres fantásticos moviéndose entre los rincones y escondrijos del bosque, curiosos y vacilantes ante los movimientos de un visitante.
El encantamiento y la razón confluyen en un paraje recóndito que muchos lugareños han disfrutado pero, también, sufrido y respetado durante siglos.
En definitiva, ha sido un viaje de cinco días a tiempos del pasado y del presente, siendo testigos de la fusión de un sueño libre, hermoso e instintivo de la propia naturaleza y las posibilidades y necesidades humanas.
Soplado por Miriri a las 9:31 Veletas: Asturias, Magia, naturaleza
miércoles, 13 de mayo de 2009
Gente en el metro
Hay gente alegre, gente cansada, gente ilusionada, gente con ganas de marcha, gente que espera, gente entretenida, gente concentrada, gente despistada... Y, entre toda esa gente, de repente, una accidental mirada.
Sin querer repetir el momento, ahora es su sola presencia la que le delata.
No digo ni hago nada, pero esa mirada... Evitando un nuevo cruce y, a la vez, deseándolo, necesito cerciorarme. Al ver sus ojos clavados sobre mí, una ola de calor sube desde mis pies. Como leyes naturales, como imanes que se atraen sin tener que justificar.
Su insistencia refleja lo que podría pasar. ¿Nos dejamos llevar? Un momento de dilación, es mucha la atracción, pero... No, tomo el control de mis impulsos y dejamos la historia volar en la imaginación.
Nunca una fantasía me hizo sentir tan viva.
domingo, 24 de agosto de 2008
Juegos Olímpicos en Beijing

Hoy clausuraron los JJ.OO. en Pekín.
Las sensaciones que me quedan después de estos 16 días son muchas... haber presenciado el resultado de muchos esfuerzos, sobretodo de l@s deportistas y sus entrenadores; los sentimientos de alegria, sorpresa, diversión, compañerismo, deportividad, solidaridad y también competición, impotencia y tristeza entre muchos otros que seguramente no hayamos percibido; la sencillez de las raíces de esas personas y su valor por haber llegado allí; las diferencias entre deportitas por sus posibilidades para entrenar y sus metas, unos luchando por arrebatar el oro y otros persiguiendo únicamente no perder el primer partido...
Por supuesto, ajenas a toda esa emoción, ha habido muchas personas implicadas dentro y fuera de la competición, mucho espacio utilizado, mucha atención tomada, muchos intereses, algunos engaños... Todo un despliegue y ejemplo de organización.
En definitiva, un gran acontecimiento celebrado una vez cada cuatro años, en que los aficionados a algun deporte debemos reflexionar sobre la pasión, el esfuerzo y el sacrificio de la alta competición, las demostraciones de deportividad a ese nivel y, de una forma más sencilla, valorando el deporte como medio para mantener o mejorar la salud física y mental.
No está mal que, por lo menos en cada Olimpiada, recordemos que algo tan natural tiene mucho que aportar.
martes, 29 de julio de 2008
Quien tiene un amigo, tiene un tesoro.

Una verdad colosal.
Creo que todo el mundo sabe qué es un amigo y a quién puedes considerar amigo. Hoy voy a hablar sobre los míos.
Ninguno de mis amigos es igual que otro, claro, pero sí hay aspectos comunes entre ellos, que son los que hacen que podamos comprendernos.
Están los amigos que conozco desde hace años y están los nuevos amigos, que conozco desde hace poco tiempo que, para una amistad, es unos dos años...
Con los primeros, lo mejor es ver cómo va pasando el tiempo y sigues compartiendo cosas con ellas, cosas buenas y cosas menos buenas. El entendimiento entre ambos es muy grande y la seguridad de poder contar con ellos, también. Silvia y Laura son mis mejores amigas. El pilar de mis amigas. También están Javi, Rafi, Anicami, Mario, Marta y Merche.
Con los segundos, es diferente pero también es especial. El cariño y la confianza se van forjando mutuamente, a la vez que vas conociendo a la otra persona, pero sobretodo hay un sentimiento de esperanza e ilusión porque esa andadura no termine. Tener un nuevo amigo es como recibir un regalo. Así que, mis nuevos regalos son Noe (que apareció como la sorpresa de un huevo Kinder, como ella dice), Marisa, Helena, Iru y Pay.
Por ellos sé que, a veces, la distancia separa a los amigos, pero no tiene por qué ser un impedimento, sólo se trata de una dificultad.
Otras veces, surgen problemas, decepciones o desengaños, que también pueden separar a esas personas, pero también son posibles de superar.
La amistad es dar sin esperar nada a cambio, es comprender a la otra persona y apoyarla. Respetarla y ayudarla.
Igual que me resulta dificil creer en el amor de pareja, puedo afirmar que, incluso con mis meteduras de pata, mis amig@s han estado a mi lado. No tengo muchos, pero los que tengo, valen su peso agua (que es el mayor tesoro de esta tierra).
Así que en este sentido, puedo sentirme afortunada.
jueves, 15 de mayo de 2008
Cuando nace un amig@
Amor rima con roquefort...
Sol@ en medio de la mutitud. Sol@ en mitad de la quietud. En un cruce de caminos, un cruce de destinos. Sin querer equivocarse, con la esperanza de que todo se aclare.
Mucha gente sola, sola en casa y sola cuando hacen una pausa.
Sólo tender una mano, para mí es un gran paso. Y responder con la tuya propia es comprender a la otra.
Apoya tu espalda en la mía. No se ven nuestras almas, podemos compartidas.
domingo, 24 de febrero de 2008
Tiempo de piscis

Éstas cosas dicen de los que nacimos bajo este signo:
"Piscis (los peces) es una constelación del zodiaco ubicada entre Aquarius al oeste y Aries, al este. Su estrella principal es la estrella alfa Alrischa, una estrella doble cuyo nombre proviene del árabe y significa "cuerda".
Según Higino (escritor hispano- latino, 64 a.C-17 d.C.) la simbología de los peces se basaba en el mito de Venus y de su hijo Cupido (en la mitología griega, Afrodita y Eros). Venus y Cupido fueron sorprendidos por el monstruo Tifón, pero Venus sabía que podrían escapar por el agua. Cogió a Cupido y se sumergió por el agua, donde ambos se transformaron en peces. Para asegurarse que no se perderían, se ataron con una cuerda. En el cielo vemos, por lo tanto, a madre e hijo, unidos por una cuerda.
Piscis es el duodécimo signo zodiacal y pertenece a los seres nacidos entre el 19 de febrero y el 20 de marzo. Los piscis poseen fuertes aspiraciones espirituales y una profunda convicción interior. Son fácilmente mutables y suelen ser muy soñadoras, creativas, imaginativas e intuitivas".
¿Y sabes que Elizabeth Taylor, Liza Minelly y Albert Einstein eran piscis? :D
¡Feliz cumpleaños a todos los piscis, humanos y no humanos, presentes y ausentes!
domingo, 20 de enero de 2008
Cuando la máquina de coser te hace putaditas
Con toda la predisposición, voluntad e ilusión del mundo, comienzas la tarea. Mides, piensas, cortas y coses los trozos de tela y cintas varias, con la idea de que todo eso, al final, tenga una forma más o menos aparente y determinada.
Cuando coser depende exclusivamente de tus manos, es probable que la forma de la prenda se vaya definiendo poco a poco pero, después, es necesario que la máquina haga su trabajo para que quede completamente terminada.
De este modo, colocamos los hilos en los cacharros de la máquina, marcamos el tipo y largo de la puntada, colocamos la tela en la máquina, tras haberla preparado con los dobladillos marcados, las cintas sobrehiladas y todo lo que sea necesario para hacer más fácil el paso por la máquina de coser. Pisamos el peda... ¡y a coser!
¿Así debería ser, verdad? Pero no, no es tan sencillo porque, de repente y sin causa aparente, se revela, la máquina saca su lado oscuro a pesar de haberla tratado con todo el cariño y la delicadeza de una inexperta que teme estropear algo. Pero éso a la máquina se la sopla.
Así llega la primera putada. Cose que te cose, aguja arriba-aguja abajo. De pronto, desaparecen los hilos con los que cosíamos. Los volvemos a colocar en su sitio y continuamos la labor. "Debe haber sido un fallo de principiante". Es probable que los hilos vuelvan a desaparecer porque se atasquen o se rompan pero, como a paciencia no hay quien nos gane, lo colocamos todo lo mejor que sabemos, esperando que no ocurra lo mismo de nuevo.
Bien, parece que está todo más o menos controlado... es entonces, sin ni siquiera gritar agua va, cuando llega la segunda. La máquina se atasca, no deja avanzar el trozo de tela al que estaba cosiendo en ese momento, así que se enredan los hilos con la tela y consigo mismos. Lo solucionamos tirando de todos los hilos hasta que sólo queden los dos extremos que salen de la máquina. Pero no decaemos y seguimos en nuestro empeño.
La máquina está cosiendo genial. Está quedando bastante bien al fin. Sí, terminado. Damos la vuelta a la tela para ver el revés... ahí está, la tercera putadita. El hilo de abajo se ha enredado como bien le ha parecido a lo largo de toda la línea que hemos cosido.
Y es en este punto cuando nos damos cuenta que la máquina, a pesar de todos nuestros mimos, nos declara la guerra. Ha ganado una batalla, pero aún quedan muchas más por combatir. Sabe que necesariamente dependemos de ella, pero nosotros contamos con un arma que ella desconoce... ¡Mamááááá!
martes, 15 de enero de 2008
Deseos para el 2008

Un poco tarde, quizá, después de haber empezado el año hace ya unos días, pero aún a tiempo, quiero hacer mi lista de deseos para este año.
Lo primero que quiero pedir es que no se me olvide valorar lo que tengo antes de pensar en pedir más.
Lo segundo, acordarme en pararme a pensar en hacia dónde merece la pena caminar.
Y lo tercero que quiero pedir, es ser capaz de equilibrar sueños y pragmatismo, ya que es bueno bajar a la tierra de vez en cuando.
Cada uno habrá hecho ya su lista. Os deseo todo un año lleno de momentos de felicidad.
sábado, 8 de diciembre de 2007
Desandando antes de volver a andar

Muchas veces he leído aquel mensaje que dice "Cuidado con lo que deseas...". Pues estoy comprobando que es cierto. Deseaba con mucha fuerza poder cumplir un sueño, trabajar en aquello en lo que me había preparado y que, desde siempre, me había gustado.
Pensando que, por alguna razón, no iba a ser posible, llegó un momento en que el sentimiento de impotencia concentró todas mis energías y unas cuantas estrellas y planetas iluminaron un poco mi camino. Así pasó y ahora hago exactamente lo que quiero hacer: aprender de los niños, siendo su profe.
Pero, además, esas mismas estrellas me guardaban una sorpresa. Quisieron, en su momento, que comenzara a bailar. Bailar, aprendiendo, claro. Y, siguiendo su halo, llegué a Avalon, donde lo que aprendes no sólo es una danza, sino su forma de compartir la vida, afín a la mía.
Nunca me había planteado este camino, ni siquiera como hobby, pero si decidí seguir el brillo que me iluminó lo desconocido y casi dos años después siento la misma ilusión que el primer día, puedo dar gracias y sentirme muy afortunada.
Así que, puedo decir que me siento bien. Puedo decir que soy profe, de día y aprendiz de bailarina, de noche :P
Sé que la vida gira en espiral, pero también sé que es la esencia de cada uno la que guía nuestro destino.
martes, 16 de octubre de 2007
Recordando
Hoy no es momento de tristezas ni tinieblas. Puedo tocar la luz. Podemos crear un nuevo mundo. Hoy un paso es, también, una semilla. Puedo ver cómo pronto será un jardín. Podemos respirar el rocío. Hoy nos damos la mano para no soltarnos. Puedo sentirte cerca. Podemos contárselo al mundo. Hoy imagino cómo puede ser una realidad así. Puedo recordarla. ¿Podemos disfrutarla?
Soplado por Miriri a las 14:59
lunes, 17 de septiembre de 2007
Un despertar

Muchas preguntas... algunas respuestas y millares de pasos para avanzar.
Sin esperar, sólo andar. Si te cruzas, adelante. Al lado o por tu lado, no caminado de lado.
De la mano, cerca o lejos, en cualquier mundo, este amor es también tuyo.
No es para tí y tampoco para mí, sino para tod@s l@s que merecen un palacio de miradas, de palabras y de caricias. Para l@s que sin poder, regalan vida y compañía.
Hoy he despertado recordando la pobreza y la miseria, pero también la alegría y valentía de humanos defensores de derechos, dignidades y, sobretodo, voluntades.
Una lucha sin balas ni espadas, en que se liberan las manos atadas. Dura y sin prejuicios, con el valor de uno mismo. Y uno y uno, son dos mil, y dos mil, un millón.
Equilibrar la balanza es utopía, pero es más aún, porque también es justicia.
sábado, 25 de agosto de 2007
Mi visita al Parque Timanfaya

Un rastro serpenteante, pequeñas pisadas con membranas, colores azules y verdes sobre otros grises y cálidos terrosos. Un horizonte azabache, tormentoso, rocoso y de quietud. Leves relieves arenosos que fueron ardientes ascuas y cenizas...
Sólo una demostración de lo más impresionante, lo que fue y volverá a ser la naturaleza en estado puro. Las entrañas de la fuerza y la furia en movimiento, la vida y la armonía.
¿Destrucción o creación? Como resultado, la muerte sobre la vida interior y aislados lechos de vida en la mortal superficie. Impresionantes e ilógicas estructuras enredadas a la vez que equilibradas...
Un pedacito de paraíso de belleza racial.
viernes, 3 de agosto de 2007
La magia de ser un hada
Nunca podrás ser tan pobre como un hada,
ni nunca alcanzarás ser tan rico.
Y, aunque creas que tu juventud te hace dueño del mundo, que tus muchos años te han hecho sabio,
nunca serás tan joven como un hada
y nunca llegarás a saber tanto.
viernes, 13 de julio de 2007
Encuentro

Pisa, pero pisa bien. Nota la arena bajo tus pies. A lo lejos, hasta las estrellas te sentirán.
Baila, danza, siente e hipnotiza. Da a tus sentidos libertad. Las estrellas también bailarán.
Los pies se enraízan y la música eleva tu mente. La tierra y el espíritu se acercan. La naturaleza es el escenario de un encuentro mágico, misterioso.
Somos varios los seres que allí nos encontramos. Tú, también estás invitado.
Pisa, pero pisa bien. Nota la arena bajo tus pies.
Baila, danza, siente e hipnotiza. Hazlo, mientras nuestro círculo gira.
lunes, 2 de julio de 2007
Intentando comprender, sin desmerecer.
Nada es porque sí. Un pequeño soplido puede provocar huracanes, al menos, en mi conciencia.
¿Y si creo en tus palabras?
de algo eterno que se fue
y en mi calma yace ausente?
No cruzaré con vida
ni camino que divida
la razón más fuerte
y, a la vez, inexplicable.
Ningún viento empujará
con cariño o con temor
ni las ramas de este árbol,
martes, 19 de junio de 2007
Simplemente

Sólo dos versos que se me ocurrieron mientras caminaba a casa. Como en el título, son simples pero descriptivos.
Ya no pienso en tus palabras
ni recuerdo tu mirada.
Ahora busco el refugio de aquello que no anhelaba.
Ya no espero ser feliz
porque siento serlo hoy.
Como tú, creo mi historia, sólo un rastro en la memoria.
sábado, 28 de abril de 2007
La luz de un niño

...Desvelador, el superhéroe que no duerme porque vigila que se guarde el orden y la paz en su ciudad, había descubierto una luz que provenía del pecho de aquel niño...
Subió de nuevo a la azotea de aquel edificio y se dirigió a su casa. Su deber con la ciudad terminaba por aquella noche y debía descansar antes de comenzar su rutina diaria. Ése día no consiguió dormir. Él sabía que aquel niño era diferente, pero no imaginaba que tuviera un don.
Debía pensar que convenía hacer. La jornada en la panadería pasó como otra cualquiera. Fueron a comprar las mismas personas, con los mismos pedidos y, prácticamente, con los mismos comentarios. Por eso, para Desvelador, estar allí era como dormir, ya que podía hacerlo todo automáticamente y casi con los ojos cerrados.
Sólo faltaron por pasar dos clientes. Pasó el día pensando en el niño. Era muy pequeño para poseer tanta luz... era demasiado intensa y, por lo tanto, su poder también sería grande. ¿Qué ocurriría cuando creciera?
Al finalizar el día, Desvelador cenó con una buena amiga con la que compartía sus turnos de descanso en su azotea, muchas veces y, al finalizar, ambos se separaron, dejando a Desvelador comenzar su paseo por la ciudad buscando malhechores a los que disuadir de sus intenciones, pero no tuvo suerte.
Se aburría como un mono en el desierto y esto hacía que no pudiera dejar de pensar en el niño de dos años. Le tentaba la idea de acercarse a verle.
No obstante, resistió y decidió comprarse un bocadillo de tortilla para distraerse y recuperar fuerzas.
En la tienda 24 horas, se dio cuenta que la dependienta resultaba algo extraña. Vestía el uniforme de trabajo y no dejaba al descubierto más que el rostro y las manos, pero su mirada era fría y sus manos no parecían suyas... Estaban demasiado desgastadas y marcadas por el trabajo, el dolor o alguna enfermedad. O eso fue lo que pensó Desvelador.
Intentando no mostrar su preocupación, Desvelador pagó su bocadillo, se despedió y se marchó. La dependienta no le contestó en ningún momento, lo que sorprendió aún más a nuestro héroe. Mientras se comía el bocadillo, pensaba Desvelador que estaba bastante bueno, no era igual que el que hacía su madre... y pensó "del 1 al 3, ¡le doy un 2 y medio!"
Casi estaba amaneciendo y sólo había ayudado a los trabajadores de unos almacenes a cargar sus cajas de productos para la tienda, había convencido a dos hombres que a las tres de la madrugada iban de camino a un bar, que volvieran a sus casas porque sus familias les esperaban y había impedido que varios coches cayeran en un socavón que se abrió, de repente, en la calle del espía ciego.
Antes de volver a casa, casualmente pasó por delante del edificio en el que seguramente estaría durmiendo el niño, aunque Desvelador se dirigía al parque, porque le encantaba terminar así sus noches de protector de la ciudad, dejándose envolver por el silencio del amanecer y el reflejo del agua de aquella fuente.
Aún la noche estaba cerrada, así que decidió que si los malos querían algo de él, debían buscarle.
Sentado sobre el borde de piedra gris de la fuente y mirando el brillo de la luna en el agua, notó que alguien pasaba cerca. En ese momento, levantó la mirada y vio como una figura alta y desgarbada avanzaba hacia el otro extremo del parque, sin prisa en su movimiento.
Desvelador leyó entónces una clara falta de esperanza. No consigió ver de quién se trataba, pero reconoció esas manos cuando, al pasar por debajo, las alumbraron la luz de una farola.
Se trataba de aquella dependienta que, de nuevo, iba casi totalmente oculta bajo sus ropas.
A Desvelador le entró una extraña sensación de desamparo y la mujer desapareció en la oscuridad.
En aquel momento, Desvelador se acordó del niño, al que había olvidado por completo en este último instante, y subió a su ventana porque sentía que algo iba a pasar.
Se lo encontró sentado sobre su cuna y mirando hacia la ventana por la que apareció Desvelador y, del pecho del niño comenzó a desprenderse de nuevo aquella intensa luz blanca.
Sorprendido ante la espera del niño, se quedó inmóvil y comenzó a percibir algo en su mente. El niño le estaba hablando, lo hacía a través de ideas. Sólo le dijo que quería salir, ver la urbe de noche.
Desvelador, impresionado, se adentró en la habitación, cubrió al niño con la manta de su cuna, le cogió entre sus brazos y salieron los dos por la ventana de un salto. Ninguno de los dos emitió sonido ni idea alguna y Desvelador caminaba sin rumbo.
Primero, caminaron por el parque, después pasaron por la calle donde estaba el puesto de la castañera del barrio y en un solar en el que sólo había una casita rodeada de tierra, encontraron luz. El niño señaló la casa y Desvelador se acercó con él hacia allí...
A Desvelador aún le temblaban las manos por la impresión pero, a la vez, aquel niño le infundía un inmenso sentimiento de bienestar, de calma y de alegría. Pero Desvelador intentaba mantenerse firme, porque la noche aún no había terminado y debía estar alerta.
Desvelador y el niño se asomaron por una de las ventanitas de la pequeña casa y pudieron ver una humilde sala en la que había una cocina, una mesa de madera con tres sillas y un viejo sofá.
La decoración era sencilla pero hacía que la sala fuera muy acogedora.
En una de las sillas había sentada una mujer comiendo algo caliente de un plato.
El niño señaló a la puerta y Desvelador llamó al timbre.
La mujer no abrió la puerta, aunque los que llamaban volvieron a insistir... Desvelador entendió que la mujer no se fiara, al fin y al cabo, no era un héroe conocido; la discreción era uno de sus aliados.
La mujer se asomó a la ventana, vio a la pareja y al ver al niño, algo le hizo sentir bien.
Puso la palma de su mano pegada al cristal y, entónces, Desvelador supo quién era esa mujer.
Nunca, antes de aquella noche, había vistos unas manos semejantes. Se trataba de la dependienta de la tienda de 24 horas.
Desvelador llevó al niño hacia la ventana y éste puso también su mano contra el cristal, pegada a la de la mujer.
La manta que cubría al niño, cayó resbalándose hasta su cintura y dejó salir la luz que aún seguía en su pecho. Aquella mujer comenzó a sentir algo extraño, pero Desvelador sólo pudo ver cómo la expresión del rostro de la mujer cambiaba.
Su mirada dejó de ser melancólica y comenzó a brillar, apareciendo unos ojos verdes que transmitían sabiduría a la vez que alegría. Y en su boca se dibujó una sonrisa que hacía que la mujer pareciera más joven.
Poco a poco, la luz del pecho del niño fue desapareciendo y, entonces, Desvelador vio cómo la mano de la mujer también había cambiado. Ahora sí parecía suya.
Desvelador, impresionado una vez más, nunca habría imaginado que aquel niño, al que todos tenían por raro, fuera realmente alguien tan especial.
Había hecho que aquella mujer liberase su alma. Era la inocencia de un niño lo que la mujer necesitaba para que sus males le dejaran de consumir.
Cuando la mujer cerró la puerta de su cuarto, Desvelador llevó al niño de nuevo a su cuna. Debía descansar y estar allí antes que su madre despertara. Y él debía volver antes que asomaran los primeros rayos de sol.
viernes, 30 de marzo de 2007
El descubrimiento de un gran poder
Os presento una pequeña historia que nació un día... casualmente.
Desvelador, el superhéroe que no duerme porque vigila que se guarde el orden y la paz durante la noche en su ciudad.
Desvelador tiene una identidad secreta, que es esa, Desvelador.
En su vida, habitualmente, trabaja de panadero, hace postres y tiene helados Häagen Dazs. Su panadería, situada entre un comercio de bisutería y una juguetería, es pequeña y modesta.
Desvelador amasa y hornea toda clase de pan y cada semana la dedica a un pan de diferentes partes del mundo (real o fantástico), realizado según la receta original.
Le encanta su trabajo y, cuando se va acercando la hora de cenar, después de haber atendido a todos los niños y niñas que van a su tienda para comprar su mirienda, se reserva un momento para tomarse un helado Häagen Dazs de fresas con nueces.
No puedo decirte el nombre de nuestro panadero, es secreto, porque si lo hiciera, todo el mundo sabría de quién hablamos, su identidad se haría pública y tendría que abandonar su panadería. Dejaría de ser un superhéroe guay y sería como cualquier cantante o actor famosillo.
El caso es que a su panadería van todos los días las gentes del barrio
Por ese motivo, nuestro superpanadero le tiene un cariño muy especial y le dice que, cuando crezca, le enseñará a hacer esos panes tan buenos que les gustan tanto a la gente.
Desvelador siempre supo que ese niño poseía cierto misterio, algo que le hacía especial y comprendío que debía descubrir de qué se trataba y, algún día, ese niño demostraría su valor.
Una noche, estaba nuestro cocinero calentando un poco de pan para cenar ( él siempre cena con pan calentito, es una buena costumbre que heredó de su madre), subió a la azotea a cenar mientras observaba la ciudad.
La noche era clara y nuestro panadero estaba terminando su cena, todo estaba tranquilo, había circulación en la M-30, dirección sur, y las luces del concierto de las Ventas iluminaba el centro de un conjunto de edificios.
Desvelador terminó su cena y, tras llevar los cacharros a su cocina, regresó al mismo lugar en que había cenado para seguir con su tarea.
Nunca se mueve de su puesto de vigilancia, salvo que haya algun peligro o urgencia a la que acudir, pero ese día, decidió que el día había sido muy largo y tenía que disfrutar de la noche.
No fue a Huertas como haría más de uno para disfrutar de la noche, ni se fue a un japonés ni tampoco a ver a quién podía ver en los preestrenos de los cines. Sólo fue a pasear por los jardines de su barrio, eso sí, estaría siempre alerta.
Paseando entre los jardines, se sentó en el borde de una pequeña fuente del ayuntamiento. El ayuntamiento de esa ciudad pone fuentes feas y, a veces, hasta huelen mal, pero esa fuente era de otro ayuntamiento. La habían enviado de Japón como regalo para el barrio, por una niña que vivía allí y que ganó un concurso de diseño de objetos detectivescos en su país.
La fuente era bonita, moderna y muy elegante. Le daba un toque oriental muy exótico al jardín. El agua nunca olía mal ni estaba sucia. Allí sentado, miraba en el agua el reflejo blanco de la luz de las ventanas del edificio que tenía detrás.
De forma lejana, oía hablar a alguien. Le llegaban levemente las voces de los últimos trabajadores que volvían a sus casas, tras su jornada.
Disfrutando de este silencio y este clima, se dio cuenta de que en una de las ventanas, de repente, el resplandor dejó de ser blanco. No desapareció, sino que cambió de color. Diría que se trataba de un color malva o verde o rojo, pero no puedo, porque no lo era. Era un color brillante, plateado y morado a la vez. Resultaba raro y atractivo.
Desvelador no sabía de qué se trataba, dejó de mirar el reflejo e intentó buscar la ventana de la que procedían esas luces. Y l a encontró.
Reptó por la pared (Desvelador puede tener los poderes que quiera, siempre que no se los quite a otro superhéroe que los haya patentado) y, cuando llegó a la ventana, se asomó con mucha precaución y, ¿sabes qué vio? Era el niño del que habíamos hablado antes, aquel niño con un halo especial.
Estaba durmiendo y el resplandor procedía de su pecho. Era muy pequeño y no era consciente de lo que poseía y, aún menos podía controlarlo pero, como Desvelador sospechaba, ese niño era especial.
Soplado por Miriri a las 4:45 Veletas: panadero, pecho, superhéroe

